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La novedosa novedad
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La señal de la Cruz
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Llamados por Cristo
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La lucha contra el mal
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El don de la Fe
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Nacer del agua y del Espíritu
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En la familia Divina
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En el nombre del Padre
Contenido
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En el nombre del Hijo
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En el nombre del Espíritu
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Testigos del Resucitado
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Carismas y Ministerios
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Tres palabras sinónimas
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El Cuerpo de Cristo
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¿Cuál es tu Ministerio?
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Tres grandes servicios
Contenido
Estas páginas se presentan como un seminario de crecimiento, propuesto a quienes participan en grupos de oración y en
comunidades carismáticas. Un efecto normal de la presencia del Espíritu Santo en el corazón de un hombre es convertir a
éste en un testigo del Señor Jesús. A partir de los sacramentos del bautismo y de la confirmación, todos los cristianos
debemos ser testigos de Jesucristo por el poder del Espíritu.
Todos debemos testimoniar acerca de la resurrección del Señor, todos debemos creer y afirmar que Él está vivo. Mejor
que cualquier palabra aprendida y recitada, es el testimonio de quienes han tenido un encuentro personal con Jesucristo
y son capaces de contarlo con sus palabras u con sus actos, pues éstos deben tener siempre coherencia con la fe que se
profesa. Estas páginas pretenden ayudar a que quienes creen en Cristo den testimonio de su fe.
Para ello se les proponen unos temas de reflexión; una lecturas tomadas de la Biblia y del Magisterio de la Iglesia, que les
permitan profundizar en el conocimiento del tema tratado; unas oraciones y cantos merced a los cuales imploren la luz
del Espíritu y la fortaleza para hablar del Señor Jesús; y algunas aplicaciones prácticas que los guíen como de la mano
para ir ejercitando ese oficio, que por lo demás es muy honroso para cualquier cristiano.
Contenido
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El Señor es mi Pastor
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El Buen Pastor
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Jesús conoce a sus ovejas
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Jesús es nuestro guía
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Jesús congrega su rebaño
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Jesús alimenta su rebaño
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Jesús busca sus ovejas
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Jesús defiende a sus ovejas
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Jesús muere por las ovejas
Contenido
Las reflexiones que en este folleto se exponen pueden utilizarse como un seminario de crecimiento espiritual. Van
dedicadas a los grupos de oración de la Renovación Carismática. Responden al deseo que quizá muchos hayan tenido de
haber sido contemporáneos de Jesús, de haberlo conocido, escuchado, seguido y amado. De hecho todos somos
contemporáneos del señor, pues Él está vivo, y la relación que puede tener con nosotros se asemeja a la que tuvo con
muchas personas hace 20 siglos. De esos grupos humanos que entonces convivieron con Jesús, he escogido siete.
Pudieran ser más. Los aspectos de la vivencia con el Señor que presento no agotan la riqueza del vivir con Cristo, los aquí
trabajados son apenas un ejemplo.
Para la presentación me he valido de un medio mnemotécnico: ir disminuyendo desde la multitud de seguidores hasta un
solo discípulo, de modo que se pueda asociar la enseñanza con un número preciso; y trayendo a la memoria la cifra, venga
con ella el núcleo de la reflexión.
Para interiorizar la doctrina se encuentra también cantos y oraciones, inspiradas éstas en el Misal Romano, citas bíblicas,
interrogantes y tareas prácticas, cuyo objetivo es ayudar a crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor
Jesucristo (2 Pe. 3, 18).
Contenido
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¿Quién es Dios?
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Los falsos rostros de Dios
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¿Puede el pecador conocer a
Dios?
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¿Pueden los sabios conocer a
Dios?
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Dios en la Biblia
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Dios es amor
Contenido
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El Amor de Dios
expresado en Cristo
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Responder al Amor
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Doctrina y Vida
Desde hace veinte siglos, el Señor Jesús pasa por todos los caminos del mundo y llama discípulos que le quieran
seguir.
Jesús desea acercarse a la vida de todo ellos, revelarles los misterios de su amor e invitarlos a colaborar con Él en
la difusión del evangelio.
El llamado, el mensaje, las exigencias de Jesús sigue siendo los mismos desde hace dos mil años, aunque la
manera de transmitirlos se vayan renovando. El objetivo de ir hacia Dios Padre, el dinamismo del Espíritu Santo
y la propuesta de caminar tras el único Maestro son desafíos que se plantean también en el siglo XXI. Por eso, y
como invitación a abrir los oídos del corazón a la voz del Señor y como una posibilidad de asumir con mayor
seriedad la vocación que Jesús nos ha hecho, presentamos en este seminario de discipulado algunos aspectos
vividos por los primeros discípulos, y confiamos en que el Maestro dé eficacia a estas páginas y se sirva de ellas
para llamar a muchas personas a que le sigan.
Contenido
Una pregunta que frecuentemente me hacen los responsables de los grupos de oración es: ¿Cómo hacer que las personas
permanezcan, crezcan y se comprometan con sus respectivos grupos?
¿Por qué no vuelven? Es muy frecuente en los grupos que las personas nuevas que llegan, regresen en una o dos
oportunidades y no vuelvan más. ¿Cuál es la causa? ¿Por qué no vuelven? ¿Cómo hacer para retenerlos? Estas y muchas
preguntas suelen hacerse en muchas latitudes los que tiene a su cargo Grupos de Oración. Los que se alejan del grupo
presentan un problema especial que amerita una consideración rápida y minuciosa. Se debe hacer un esfuerzo serio a fin
de tratar de averiguar por qué no desean continuar. La información adquirida puede ser dolorosa, pero es mejor tenerla
y enfrentarla antes que taparnos los ojos ante una realidad que exige una solución. El presente librito pretende ser una
respuesta y una guía para los servidores y responsables de las comunidades carismáticas, para lograr un pastoreo eficaz
y comprometido en sus respectivos medios.
En toda comunidad, no importa el lugar, la cultura, la educación y el conocimiento teológico, siempre existirán tres
tipos de personas: 1º Los que visitan el grupo, 2º Los que asisten regularmente, 3º Los comprometidos en la comunidad.
Los primeros son los que vienen 2 o 3 veces al grupo y no vuelven más; los segundos son los que asisten regularmente,
incluso por meses o años, pasan desapercibidos y no participan en ninguna otra actividad que organiza el grupo
Contenido
Con este seminario de crecimiento, queremos invitar a los participantes en los grupos de oración y a los miembros de
las nuevas comunidades que están surgiendo en la Iglesia a vivir, desde sus familias, la experiencia del amor de Dios.
Todos, sin excepción, hemos brotado a la vida en el seno de una familia, y al madurar en edad, conocimientos,
experiencia y libertad, formamos una familia o nos integramos a ella. Por eso, todos, cualquiera sea nuestro servicio en
la tierra, podemos colaborar a que florezca el amor, empezando a sembrarlo, cultivarlo y cosecharlo en la célula familiar
y extendiéndolo luego a la Iglesia y a la sociedad civil. Hay muchas dificultades en las familias: violencia, enemistades,
separaciones, abandonos, disolución, infidelidad, irresponsabilidad con el estudio y el sostenimiento de los hijos… Son
malezas que brotan alrededor del árbol de la vida y que todos deberíamos erradicar.
Buscando caminos de concordia y comprensión, proponemos este seminario, con el que invitamos a los lectores a
comprometerse en el amor y, sobre todo, a suplicar a Dios que los envuelva en su amor, mediante el derramamiento del
Espíritu Santo.
Las reflexiones, las lecturas bíblicas y espirituales, las oraciones y cantos y los ideales que aquí se exponen sólo
pretenden la apertura de todos al Espíritu de Dios y a su presencia amorosa.
Contenido